Perder el miedo al idioma y construir la base para estudiar en Alemania
Hoy atendí al padre de un paciente que vino a mi consulta hace un par de años: un chico alemán de unos 22 años. Hablaba un español tan bueno que ni se le notaba que lo había aprendido; parecía nativo, ya que estuvo estudiando la carrera en Argentina. En su momento estuve hablando con él sobre cómo llevó el tema del idioma al estudiar fuera, y me dio bastante ánimo diciéndome que al principio cuesta más que al resto porque no es tu lengua materna, pero que requiere dedicarle más tiempo y al final se consigue. Al ponerme a hablar hoy con el padre y mencionar a Argentina, caí de inmediato en quién era. El señor me contó que su hijo está súper contento con la decisión, que irse a estudiar fuera fue lo mejor que pudo haber hecho y que ahora ha vuelto a Argentina a hacer el máster. Escuchar eso me motivó muchísimo, porque al final refleja mucho lo que yo también busco viviendo y preparándome para estudiar aquí en Alemania.
Como ya sabes, una de las grandes razones por las que vine a Alemania fue precisamente para estudiar Odontología. No está siendo un camino nada fácil porque hay bastantes filtros que superar, empezando por el nivel tan alto de alemán que exigen. Sin embargo, ese obstáculo ha ido perdiendo poco a poco ese halo de temor que antes me imponía tanto. A medida que me he ido relacionando con otros profesionales del sector, me he dado cuenta de que muchos tampoco tienen un alemán impecable, y ver eso me ayuda muchísimo a perder el miedo y a soltar esa presión. Por eso siento con tanta fuerza que este va a ser mi año para entrar. Además, hay todo un trabajo de preparación mental detrás, porque esto no es simplemente llegar y ponerse a estudiar: implica empezar una vida totalmente desde cero y lidiar con un montón de temas básicos antes de poder centrarte al cien por cien en la universidad. En mi caso, primero he tenido que asegurar una estabilidad con la vivienda y el trabajo, gestionar trámites, entender el sistema administrativo alemán y construir una red de apoyo. Por eso no hay que compararse con nadie: los tiempos funcionan de manera totalmente diferente cuando emigras. Una vez que consigues poner orden en todo ese engranaje del día a día, es cuando realmente sientes que tienes la cabeza despejada y la base sólida para encarar un reto tan grande como la carrera.
¿Estás pensando en estudiar una carrera en un país con un idioma diferente al tuyo? Cuéntame en qué punto del proceso estás o cuál es tu mayor duda
